Page 504 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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Con su aguzado sentido del peligro guiándole,
Chait se volvió; condujo a su hombres por la
escalera mecánica. Al llegar al segundo piso, se
dirigió hacia una de las barandillas metálicas.
Atisbó el corredor con cautela.
A ambos lados del mismo, aplastados contra
las paredes, agachados en los cruces, detrás
de los coches, esperaban en silencio una buena
docena de soldados imperiales.
Uno de los imperiales alzó su rifle de
partículas.
Como una centella, Chait se aplastó contra el
suelo. La barandilla de metal cromado se
retorció como una serpiente herida, por el
impacto de los ardientes protones.
Desde su posición Chait no podía ver a los
soldados que estaban justo debajo de él, pero
vio a un par de ellos corriendo por el pasillo
lateral para unirse a la refriega.
Echándose hacia atrás, para evitar que la
bocacha de su ametralladora denunciara su
posición, les lanzó una amplia andanada. Los
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