Page 505 - Mundos En El Abismo - Juan M. Aguilera
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soldados se detuvieron de repente, mientras
las balas danzaban a su alrededor, rociándoles
con esquirlas de mampostería. El de la
izquierda quedó en el suelo, gritando y
pateando en un estertor. El otro logró
atravesar ileso el muro de fuego, y se unió a
sus compañeros.
Una nueva ráfaga de haces de partículas se
abatió sobre la pasarela ocupada por los
infantes en respuesta a los disparos de Chait.
El capitán se volvió, e indicó a sus hombres que
tomaran posiciones con órdenes tan cortas y
secas como las ráfagas de su repetidora.
Con movimientos precisos, Chait quitó el
cargador vacío de su arma y lo sustituyó por
uno nuevo.
Una confusa figura apareció al borde de la
escalera, precedida por su fusil que sujetaba
firmemente frente a él.
Tras él apareció otro soldado imperial. Y otro
más.
El soldado del Imperio que iba en cabeza giró
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