Page 1014 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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emplearla de nuevo— decidí esconderla.
Había un bosquecillo cerca, y arrastré la
máquina hasta allí y la cubrí con ramas y
hojas. Eso requirió algo de esfuerzo —la
máquina era abultada—; me dejó sudoroso,
y los carriles marcaron senderos profundos
en el césped por donde la había arrastrado.
Descansé unos minutos, y entonces,
decidido, emprendí el camino en dirección
a Banstead.
Había recorrido apenas cien yardas cuando
oí voces. Por un momento me sorprendí,
pensando —a pesar de la luz del día— que
podrían ser Morlocks. Pero las voces eran
muy humanas y hablaban el idioma simple
característico de los Elois. Un grupo de
cinco o seis de aquellas pequeñas gentes
salió de un bosquecillo por un camino que
llevaba a la Esfinge. Me sorprendió de
nuevo cuán pequeños y ligeros eran, no
mayores que un niño de mi época, ya fuesen
masculinos o femeninos, y vestidos con
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