Page 1016 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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rododendros; tan pronto como me dejaron


                  atrás retomaron su conversación.


                  Me encaminé por el campo hacia el bosque.


                  Por todas partes veía los pozos que llevaban


                  al  mundo  subterráneo  de  los  Morlocks,  y


                  que  emitían,  si  me  acercaba  lo  suficiente


                  para  oírlo,  el  implacable  ritmo  de  sus



                  grandes máquinas. La frente y el pecho se


                  me  llenaron  de  sudor  —porque  el  día  era


                  caluroso, a pesar de que el sol de la tarde se


                  ocultaba— y sentí que la respiración se me


                  hacía pesada.


                  Con mi inmersión en aquel mundo, parecía


                  que también se despertaban mis emociones.



                  Weena, a pesar de ser una criatura limitada,


                  había mostrado afecto, la única criatura de


                  todo  ese  mundo  de  802.701  que  lo  había


                  hecho;  y  su  pérdida  me  había  causado  la


                  tristeza  más  absoluta.  Pero  cuando  relaté


                  mis aventuras a mis compañeros, al lado del


                  brillo  familiar  de  la  chimenea  en  1891,  la


                  tristeza  se  había  tornado  en  una  pálida


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