Page 275 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Había dejado mis ropas dobladas sobre una


                  silla; después de mis aventuras en el tiempo


                  ya no valían mucho como vestimenta.


                  —No creo que pudieses prestarme algo de


                  ropa, ¿no?


                  —Puedes  coger  un  abrigo,  si  quieres.  Lo


                  siento, pero no creo que nada mío te siente



                  bien.


                  Me enfureció aquella arrogancia.


                  —Algún  día  tú  también  envejecerás.  Y


                  entonces  espero  que  recuerdes.  ¡Oh,  no


                  importa! —dije.


                  —Mira.  Haré  que  mi  sirviente  limpie  tu


                  ropa  y  remiende  los  daños  mayores.  Baja



                  cuando estés listo.


                  Habían servido el desayuno en el comedor


                  como  un  bufé:  Moses  y  Nebogipfel  ya


                  estaban allí. Moses vestía el mismo traje del


                  día anterior, o al menos una copia idéntica.


                  El  sol  brillante  de  la  mañana  volvía  el


                  chillón  abrigo  de  colores  de  loro  en  un


                  clamor mucho más horroroso que antes. Y


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