Page 277 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 277
un trozo de beicon con el tenedor, por
ejemplo, y le explicó la naturaleza del cerdo.
Cuando Moses terminó, Nebogipfel cogió
una sola fruta —una manzana— y se fue con
eso y un vaso de agua al rincón más oscuro
de la habitación.
Yo, después de subsistir durante tanto
tiempo con la dieta insípida de los
Morlocks, no hubiese disfrutado más de mi
desayuno aunque hubiese sabido, que no lo
sabía, que sería la última comida del siglo
diecinueve de la que iba a disfrutar.
Ya desayunados, Moses nos escoltó a la sala
de estar. Nebogipfel se instaló en el rincón
más oscuro, mientras que Moses y yo nos
sentamos en sillones opuestos. Moses sacó
la pipa, la llenó de tabaco y la encendió.
Le miré agitado. Su calma me volvía loco.
—¿No tienes nada que decir? Te he traído
una advertencia directamente del futuro, de
varios futuros, que...
277

