Page 279 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 279
extraño y su sorprendente compañero, que
aparecieron en tu casa una noche? ¿Eh?
La respuesta, por supuesto —¡horrible!,
¡imposible!—, es que no tengo tales
recuerdos. Me volví afligido hacia
Nebogipfel.
—¿Cómo no se me ha ocurrido? Por
supuesto, mi misión es imposible. Siempre
lo ha sido. No podría persuadir al joven
Moses, porque yo no recuerdo haber sido
persuadido cuando era Moses.
—Causa y efecto, cuando hay Máquinas del
Tiempo de por medio, son conceptos
inadecuados —contestó Nebogipfel.
Moses, con su insufrible descaro, añadió:
—Aquí tienes otro acertijo. Supón que estoy
de acuerdo contigo. Supón que acepto tu
historia de viajes en el tiempo, tu visión de
la historia y demás. Supón que acepto
destruir la Máquina del Tiempo.
Podía prever su argumento.
279

