Page 282 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Entonces —justo en el momento en que yo
mismo dudaba— oí un rugido como de un
motor inmenso, que resonó fuera de la casa
en la colina. El suelo parecía temblar, como
si un monstruo se pasease por ahí; oí gritos
y —aunque uno pensaría que sería
imposible que tal cosa sucediese en la
todavía soñolienta y recién amanecida
Richmond Hill— el repiqueteo de una
ametralladora.
Moses y yo nos miramos desconcertados.
—Por Júpiter—dijo Moses—. ¿Qué es eso?
Creí oír de nuevo el sonido de disparos, y
los gritos se convirtieron en chillidos
apagados de repente.
Juntos salimos de la sala de estar hasta el
salón. Moses abrió las puertas de par en par
y nos desperdigamos por la calle. Allí estaba
Mrs. Penforth, delgada y severa, y Poole, el
sirviente de Moses de aquella época. Mrs.
Penforth llevaba un plumero amarillo
canario y se agarraba al brazo de Poole. Nos
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