Page 283 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 283

miramos                    momentáneamente,                                 pero


                  apartaron                  nuevamente                      la         mirada,


                  ignorando  a  Nebogipfel  como  si  no  fuese


                  más que un extraño francés o escocés.


                  Había  una  gran  multitud  en  Petersham


                  Road, mirando. Moses me tocó la manga, y


                  señaló a la carretera en dirección a la ciudad.



                  —Allí —dijo—. Ahí está tu anomalía.


                  Era como si una gran ola hubiese sacado un


                  acorazado del mar y lo hubiese depositado


                  en Richmond Hill. Estaba a unas doscientas


                  yardas de la casa: se trataba de una gran caja


                  de  metal  que  estaba  posada  sobre


                  Petersham Road como un enorme insecto de



                  hierro de al menos ochenta pies de largo.


                  Pero  no  era  un  monstruo  varado:  se


                  arrastraba hacia nosotros, lento pero seguro,


                  y por donde pasaba dejaba el suelo marcado


                  con hendiduras conectadas, como el rastro


                  de  un  pájaro.  La  superficie  superior  del


                  acorazado  estaba  salpicada  de  portillas,






                                                                                                   283
   278   279   280   281   282   283   284   285   286   287   288