Page 306 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Filby rió disimuladamente al acercarse.
Agarré su mano —era frágil y tenía
manchas— y pensé que no debía de tener
menos de setenta y cinco años.
—Puedes estarlo. Quizás todos estemos
condenados. Pero aun así, es bueno verte de
nuevo. —Le dirigió a Moses algunas
miradas extrañas: no era sorprendente,
pensé.
—Filby, ¡Gran Scott!, estoy lleno de
preguntas.
—Apostaría algo. Por esa razón me sacaron
de mi refugio de ancianos en la Bóveda de
Bournemouth. Soy el encargado de la
aclimatación, como lo llaman: para ayudar a
los nativos a adaptarse, ¿entiendes?
—Pero Filby, parece que fue ayer, ¿cómo
has...?
—¿Esto? —Indicó su cuerpo marchito con
un gesto cínico—. ¿Cómo he llegado a esto?
Tiempo, amigo mío. Ese maravilloso río en
cuyo corazón querías hacernos creer que
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