Page 304 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 304

—Oh, está bien —dijo—. ¡Es genial, ya no


                  tengo  ni  que  preocuparme  de  construir  la


                  Máquina del Tiempo!


                  Nebogipfel me miró sombrío.


                  —Me temo que estos golpes continuos a la


                  causalidad nos están apartando más y más


                  de la versión primera de la historia, la que



                  existía antes de la primera puesta en marcha


                  de la Máquina del Tiempo...


                  La capitana Bond nos interrumpió.


                  —Puedo entender su preocupación. Pero les


                  aseguro  que  bajo  ningún  concepto  se  les


                  hará daño; al contrario, mi misión es prote‐


                  gerles. También —dijo con gracia—, me he



                  tomado la molestia de traer a alguien que les


                  facilite  el  ajuste  a  su  situación.  Podría


                  decirse que es un nativo de la época.


                  Otra figura se acercó lentamente a nosotros


                  desde  la  parte  oscura  del  pasillo.  Llegó


                  vistiendo  las  ubicuas  charreteras;  su  arma


                  personal y la máscara le colgaban del cinto;


                  pero  el  uniforme  —negro—  no  llevaba


                                                                                                   304
   299   300   301   302   303   304   305   306   307   308   309