Page 470 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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¡Era difícil creer que a unas pocas yardas
había una masacre!
Llegamos a una puerta abierta; de ella salía
un parpadeo azulado. Cuando llegamos al
quicio, el único ocupante, Wallis, estaba
sentado en el borde de la mesa.
—Oh... es usted. No estaba seguro de volver
a verle. —Llevaba las gafas de alambre y
una chaqueta de tweed con una corbata de
lana; tenía puesta una de las charreteras y la
máscara antigás estaba a su lado sobre la
mesa; se preparaba para abandonar el
edificio como el resto, pero se había
distraído—. Éste es un asunto desesperado
—dijo—. ¡Desesperado! —Nos miró más de
cerca, como si nos viese por primera vez—.
Buen Dios, ¡en qué estado vienen!
Entramos en la habitación y pude ver que el
parpadeo azul provenía de la pantalla de
una pequeña caja con la parte delantera de
cristal. La pantalla mostraba una imagen de
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