Page 468 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Penetramos en el laberinto de pasillos
cerrados que ya he descrito.
Moses dejó escapar un suspiro de alivio.
—Vaya con nuestra suerte —dijo—, ¡mira
que toparnos con el único soldado que
todavía permanece en su puesto en todo el
maldito Londres! El pobre idiota...
—¿Cómo puedes ser tan desdeñoso? —
repliqué—. Es un hombre normal que
intenta hacer el trabajo que le han asignado
lo mejor que sabe, en medio de todo esto,
¡una locura que no es responsabilidad suya!
¿Qué más quieres de un hombre? ¿Eh?
—¡Huh! ¿Qué te parece imaginación?
Instinto, inteligencia, iniciativa...
Nos paramos y nos miramos.
—Caballeros —dijo Nebogipfel— ¿Es éste
un buen momento para mirarse el ombligo?
En el rostro de Moses vi un terror vulnerable
que enmascaraba con rabia —mirar en sus
ojos era como mirar al interior de un animal
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