Page 501 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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espinas. No había ni rastro de Londres: ni si‐
quiera podía apreciar los fantasmas de los
efímeros edificios, y no había señales del
hombre en todo aquel paisaje gris, ni
tampoco de vida animal. Ni siquiera la
forma del paisaje, las colinas y los valles me
era familiar, al haber sido transformada una
y otra vez por los glaciares.
Y ahora —lo vi llegar en un breve fogonazo
de brillo blanco, antes de que nos
alcanzara— el gran hielo apareció de nuevo.
En la oscuridad, maldije y me metí las
manos en los sobacos; tenía insensibles los
dedos de manos y pies, y comencé a temer
la congelación. Cuando los glaciares se
retiraron una vez más, dejaron un paisaje
habitado por la misma variedad de plantas
resistentes, por lo que podía ver, pero con
los contornos alterados: evidentemente, los
intervalos de hielo rehacían el paisaje,
aunque no podía saber si avanzábamos
hacia el pasado o el futuro. Observé cantos
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