Page 496 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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contenido por la carrera en la que me había
visto envuelto, cayó vengativamente sobre
mí. Dejé descansar la cabeza sobre el suelo
de metal y cerré los ojos.
—De qué sirve, ¿eh? —pregunté sin
dirigirme a nadie en particular.
Moses había muerto... perdido, con el profesor
Gödel, bajo toneladas de escombros en un
laboratorio destruido. No tenía ni idea si el
Morlock estaba vivo o muerto; tampoco me
preocupaba. Que el coche del tiempo me
llevase al pasado o al futuro; que viajase por
siempre, ¡hasta que se estrellase contra los
muros del Infinito y la Eternidad! Que ése
fuera el fin. Ya no podía hacer más.
—No merezco ni la vela —murmuré—. No
merezco ni la vela...
Creí sentir unas manos suaves sobre las
mías, el roce del pelo contra la cara; pero
protesté, y —con las fuerzas que me
quedaban aparté las manos.
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