Page 499 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Todavía llevaba las charreteras; asqueado
por aquellas piezas de armadura, me las
arranqué y las arrojé al suelo.
AL oírlo, Nebogipfel me miró, y vi que sus
gafas azules estaban partidas en dos, y que
uno de los enormes ojos era una masa de
sangre y carne desgarrada.
—Prepárese —dijo severo.
—¿Para qué? Yo...
Y la cabina se hundió en la oscuridad.
Me incliné hacia delante y casi me caigo de
nuevo. Un frío intenso eliminó el calor
residual de la cabina y de mi sangre; la
cabeza me palpitaba de nuevo. Me cubrí el
pecho con los brazos.
—¿Qué le ha pasado a la luz del día?
La voz del Morlock parecía casi cruel en la
oscuridad.
—Durará sólo unos segundos. Debemos
aguantar...
Y con la misma rapidez con que había
llegado, la oscuridad desapareció, y la luz
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