Page 522 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 522
1
DIATRYMA GIGANTICA
Me encontré de espaldas, mirando el árbol
que había atravesado el coche del tiempo.
Oía cerca la respiración de Nebogipfel, pero
no podía verle.
El árbol, congelado ahora en el tiempo, se
elevaba para unirse a sus compañeros en un
dosel arbóreo grueso y uniforme sobre
nosotros, y los retoños y plántulas brotaban
de la tierra alrededor de su base y a través
de los fragmentos del coche. El calor era
intenso, el aire húmedo y pesado para mis
pulmones, y el mundo a mi alrededor estaba
lleno de los ruidos, vibraciones y suspiros
de la jungla, todo sobre un retumbar
profundo y rico que me hizo sospechar la
presencia cercana de un gran cuerpo de
agua: ya fuese un río —alguna versión
primitiva del Támesis— o un mar.
522

