Page 536 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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alrededor de mis tobillos; tuve la tentación
de mojar la cara en él, pero me resistí, por
miedo a la interacción de la sal con mis
heridas. Encontré una depresión en la arena
que podría formar un charco durante la
marea baja. Allí hundí las manos y conseguí
inmediatamente una colección de criaturas:
bivalvos, gasterópodos y lo que parecían
ostras. Daba la impresión de que había
pocas especies pero muchos individuos en
aquel fértil mar.
Al borde de aquel océano, con los borboteos
de agua alrededor de tobillos y dedos, y con
el sol caliente en el cuello, una gran sensa‐
ción de paz cayó sobre mí. De niño mis
padres me habían llevado de viaje a
Lympne y Dungeness, y yo caminaba hasta
la orilla del mar —al igual que hoy— e
imaginaba que estaba solo en el mundo.
Pero ahora, ¡era casi completamente cierto!
Era sorprendente pensar que ningún barco
navegaba por aquellos mares en ningún
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