Page 539 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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El asalto del Diatryma había deformado la
pierna derecha de Nebogipfel; la rodilla
parecía aplastada y el pie descansaba en un
ángulo poco natural. Empleando un
fragmento de la carrocería del coche del
tiempo —no tenía cuchillo— intenté
rudimentariamente afeitar el pelo de las
áreas dañadas. Lavé lo mejor que pude la
carne expuesta: al menos las heridas
superficiales parecía que se habían cerrado,
y no había señales de infección.
En el proceso de mis torpes manipulaciones
—no soy médico— el Morlock, todavía
inconsciente, gruñía y lloriqueaba de dolor,
como un gato.
Una vez que hube limpiado sus heridas,
recorrí la pierna con las manos, pero no
pude detectar ninguna fractura evidente en
la tibia o la pantorrilla. Como ya he dicho
antes, el daño principal parecía estar
localizado en la rodilla y el tobillo; y lo
acepté con desaliento porque, si bien sería
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