Page 538 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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luego me quité la chaqueta y la camisa para
lavarme cabeza y cuello. La sangre seca,
marrón por estar expuesta al aire, navegó
hacia el mar; cuando me puse en pie me
sentí mucho mejor.
Ahora me enfrentaba al desafío de llevar
aquel tesoro hasta Nebogipfel. Necesitaba
una taza u otro contenedor.
Pasé varios minutos al lado del arroyo
mirándolo confuso. Todo mi ingenio
parecía haberse agotado en mi reciente viaje
por el tiempo, y aquel último puzzle era
demasiado para mi cerebro cansado.
Al final, cogí las botas del cinturón, las lavé
lo mejor que pude y las llené con el agua del
arroyo; así la llevé a través del bosque hasta
el Morlock. Al lavar la cara herida de
Nebogipfel e intentar hacerle beber, me
prometí a mí mismo que al día siguiente
encontraría algo más apropiado como
servicio de mesa que unas viejas botas.
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