Page 627 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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rompían el pecho. Sus jadeos eran tan
intensos que las sílabas eran apenas
audibles—. El agua... debemos meternos en
el...
——Éste no es momento de nadar, ¡hombre!
—bramé indignado—. No ves que...
—No lo entiendes —dijo jadeando—. Tú.
No... Ven...
Me volví, sorprendido; y miré el bosque.
Ahora podía ver la forma elusiva de die
Zeitmaschine al volar sobre las copas de los
árboles, con la pintura verde y azul
formando una mancha destacable contra el
follaje. La velocidad era extraordinaria, y el
ruido lejano era como el zumbido furibundo
de un insecto.
Luego oí el staccato de la artillería y el silbido
de las bombas.
—Contraatacan —le dije a Nebogipfel,
atrapado en el embrujo de la guerra—. ¿No
lo ves? La máquina voladora debe de haber
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