Page 632 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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de una gran explosión, pero acompañado
por un rugido y por los ruidos de choques y
roturas. Todo quedaba aplacado por las
pulgadas de agua que tenía encima, pero
aun así era tan fuerte que tuve que cubrirme
los oídos con las manos; grité, y las burbujas
escaparon de mi boca y me rozaron la cara.
El fragor inicial se apagó, pero el rugido
continuó. Pronto agoté el aire, y tuve que
sacar la cabeza fuera del agua. Respiré
hondo, y me quité el agua de los ojos.
El ruido era muy fuerte. La luz que venía del
bosque era demasiado intensa, pero mis ojos
conservaban la impresión de una gran bola
de fuego carmesí que parecía girar, en
medio del bosque, como algo vivo. Los
árboles habían quedado convertidos en
astillas alrededor de aquel fuego, y
fragmentos enormes de dipterocarpo se
elevaban en el aire con la misma facilidad
que las cerillas. Vi animales que corrían,
huyendo del terror de la tormenta: una
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