Page 665 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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por la compasión. Pero también vi que
hubiese sido imposible para Stubbins haber
sobrevivido —gracias a la suerte de estar
realizando un trabajo lejos del campamento
cuando ocurrió el desastre— cuando todos
sus compañeros habían muerto; y preveía
que pasaría muchos de los días que le
quedaban en actos de contrición como
aquél.
Cuando terminamos de hacer todo lo que
pudimos, recogimos la camilla y
continuamos andando por la playa.
Stubbins y yo, casi desnudos, con el cuerpo
cubierto por el hollín y las cenizas del
bosque en llamas, y con el cuerpo herido de
Hilary Bond suspendido entre nosotros,
caminamos por el suelo firme y húmedo de
la orilla, con la arena fría y mojada entre los
dedos y las olas saladas del mar golpeán‐
donos las espinillas.
Cuando llegamos al pequeño campamento,
Nebogipfel tomó el mando.
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