Page 664 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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ocasiones, me parecía imposible que
pudiese levantar los pies para dar otro paso,
o seguir sosteniendo la camilla. Pero, al
mirar la determinación estoica de Stubbins
frente a mí, luché por ocultar mi fatiga y
seguir sus pasos.
Hilary yacía inconsciente, con los brazos
agitándose. Se quejaba ligeramente, a
medida que los ecos del dolor se abrían paso
por su sistema nervioso.
Cuando llegamos a la costa, sentamos a
Hilary a la sombra y Stubbins le levantó la
cabeza, sosteniendo el cráneo con una sola
mano, y le dio sorbos de agua. Stubbins era
un hombre torpe, pero actuó con una
delicadeza y sensibilidad que superaron las
limitaciones naturales de su cuerpo; me
parecía que ponía todo su ser en aquellos
actos de gentileza para con Hilary. Stubbins
me parecía fundamentalmente un hombre
bueno y amable, y acepté que su cuidadosa
preocupación por Hilary estaba motivada
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