Page 660 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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pregunté cuánto podría acercarme antes de
verme forzada a retroceder.
Había llegado hasta el límite del espacio de
aparcamiento de los Juggernauts.
—Apenas podía ver, tal era el brillo del
carolinio, y había un rugido, como agua
corriente —dijo—. La bomba había caído en
el centro del campamento, el alemán era
competente, era como un volcán en
miniatura, con humo y llamas incluidos
»El campamento está destrozado y
quemado, la mayoría de nuestras
posesiones destruidas. Incluso los
Juggernauts han quedado convertidos en
chatarra: de los cuatro, sólo uno conserva la
forma, aunque abierto en canal; los otros
están abiertos como juguetes, quemados y
destrozados. No vi a nadie —dijo—. Creo
que esperaba... —Vaciló—. Horrores.
Esperaba horrores. Pero no había nada, no
quedaba nada de ellos. Oh, menos una cosa,
lo más extraño. —Puso la mano sobre mi
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