Page 938 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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entonces,  al  final,  se  dispersó  en  el  vacío


                  general.


                  Las  Naves  estaban  colgadas  en  la  súbita


                  oscuridad. Las últimas compañeras del Sol


                  llamearon, se hincharon y murieron; y nos


                  quedamos en una nube de hidrógeno frío e


                  inerte que reflejaba el resplandor verde de la



                  plattnerita.





                  Sólo las estrellas remotas marcaban el cielo


                  y vi que pronto resplandecían y llameaban,


                  para desaparecer a su vez. Pronto los cielos


                  se  oscurecieron,  y  supuse  que  existían


                  menos y menos estrellas.



                  Súbitamente, un nuevo tipo de estrella brilló


                  en el cielo. Había un buen montón: docenas


                  de ellas estaban lo bastante cerca para mos‐


                  trar  un  disco,  y  la  luz  de  esas  nuevas


                  estrellas  era,  estoy  seguro,  lo  sufi‐


                  cientemente brillante para leer el periódico


                  con ella, ¡aunque no estaba en posición de


                  intentar semejante experimento!


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