Page 943 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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La luz universal se hizo más intensa, y trepó
por la escala espectral hasta un violeta
intenso con sorprendente velocidad. En
aquel mar de hidrógeno giraban grupos y
remolinos como llamas en un horno; las
Naves del Tiempo, unidas por las cuerdas,
apenas eran visibles como siluetas lúgubres
contra el resplandor desigual. AL final el
cielo era tan brillante que sólo tuve la
impresión de blancura; era como mirar el
Sol.
Hubo una conmoción silenciosa —sentí
como si hubiese oído un golpe de platillos—
, la luz me anegó como un líquido invasor y
caí en una especie de ceguera blanca. Estaba
inmerso en la más brillante de las luces, una
luz que parecía penetrar en todo mi ser. Ya
no podía distinguir aquellos grupos, ni
tampoco ver las Naves del Tiempo. ¡Ni
siquiera la mía!
Llamé a Nebogipfel.
No puedo ver. La luz...
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