Page 974 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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que está... En un universo infinito yo era
infinitesimal.
Nunca he sido un entusiasta de la poesía,
pero recordé unos versos de Shelley: de
cómo la vida, al igual que una bóveda multicolor
/ mancha la luz blanca de la Eternidad... y
seguía en ese tono. Bien, ya había acabado la
vida para mí; la cubierta del cuerpo, la
vanas ilusiones de la materia misma, todo
me lo habían quitado y estaba inmerso,
quizá para siempre, en la luz blanca de la
que hablaba Shelley.
Durante un rato sentí una paz peculiar.
Cuando presencié por primera vez el
impacto de la Máquina del Tiempo en la
historia había llegado a creer que mi invento
era un dispositivo de la más absoluta
maldad, por su destrucción y distorsión
arbitraria de las historias: porque eliminaba
millones de almas humanas por nacer,
simplemente con el más leve movimiento de
las palancas. Pero ahora, al fin, comprendí
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