Page 975 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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que la Máquina del Tiempo no había
destruido historias: no, las había creado.
Todas las historias posibles existen en la
multiplicidad, unas al lado de otras en un
catálogo eterno de lo‐que‐puede‐ser. Cada
historia posible, con su carga de mente,
amor y esperanza, existe en algún lugar de
la multiplicidad.
Pero lo que me emocionaba no era la
realidad de la Multiplicidad sino lo que
significaba para el destino de la humanidad.
El hombre —siempre me lo había parecido
desde que leí a Darwin por primera vez—
había estado atrapado en un conflicto: entre
las aspiraciones de su alma, que eran de una
arrogancia sin límite, y la base física de su
naturaleza, que, al final, era lo que le
sostenía. Creía haber visto, en los Eloi, cómo
la mano muerta de la evolución —el legado
de la bestia que llevamos dentro— destruía
finalmente los sueños del hombre, y
convertía su posesión de la Tierra en poco
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