Page 121 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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tendencias religiosas, ¡me imaginaba
escandalizando a los clérigos de mi época con mi
relato de la conversación!
—No tenemos necesidad de dios —me respondió
Nebogipfel.
Los Morlocks consideraban una mente religiosa —
en oposición a un estado racional— como una
característica hereditaria, sin más significado
intrínseco que los ojos azules o el pelo castaño.
Cuanto más me lo explicaba Nebogipfel, mejor me
parecía.
¿Qué idea de dios ha sobrevivido a lo largo de la
evolución mental de la humanidad? Precisamente
la que satisface la vanidad humana al conjurarla:
un dios con poder inmenso, y sin embargo
obsesionado con los asuntos humanos. ¿Quién
podría adorar a un dios frío, aunque omnipotente,
si no se interesase por los problemas de los
humanos ?
Uno podría suponer que en una lucha entre
humanos racionales y humanos religiosos, los
racionales ganarían. Después de todo, ¡fue la
racionalidad la que inventó la pólvora! Y sin
embargo —al menos hasta el siglo diecinueve—,
las tendencias religiosas han ganado
generalmente, y la selección natural ha actuado,
dejándonos con una población de corderos
inclinados hacia la religión, capaces —o al menos
me lo parecía a veces— de dejarse seducir por un
predicador con labia.
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