Page 126 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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aquel primer viaje, había presenciado la
colonización de la Tierra por una marea verde, al
ser eliminado el invierno y el Sol hacerse más
brillante. Pero al contrario que en el segundo
viaje— no vi señales de cambios en la inclinación
del eje de la Tierra, ni tampoco la reducción de su
rotación. Y, lo más evidente, sin que la Esfera
hubiese sido construida, la Tierra había
permanecido iluminada y no se había exiliado a la
oscuridad fúnebre de los Morlocks.
—Y —le dije a Nebogipfel—, llegué al año 802.701
d. C., ciento cincuenta mil años en su futuro. ¡Pero
no creo que si ahora avanzase esa distancia me
encontrase de nuevo con aquel mundo!
Le conté a Nebogipfel lo que había visto en el
mundo de Weena, con sus Elois y Morlocks
degradados. Nebogipfel lo meditó.
—Tal situación no se ha dado en la evolución de la
humanidad, en toda su historia, mi historia —
dijo—. Y ya que la Esfera, una vez construida, se
automantiene, es difícil imaginar que en nuestro
futuro se produzca esa caída en el barbarismo.
—Ahí lo tiene —asentí—. He viajado a través de
dos versiones incompatibles de la historia. ¿Puede
la historia ser deformada como el barro sin cocer?
—Puede que sí —murmuró Nebogipfel—.
¿Cuando regresó a su época, 1891, llevó consigo
alguna prueba de sus viajes?
—No demasiado —admití—. Pero volví con
algunas flores, pequeñas bellezas blancas como
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