Page 205 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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colina, la orilla del río y el rocío brillando en
la niebla; y podía ver que
—aunque los Morlocks habían colocado la
máquina en una zona descubierta de la
colina, a media milla de mi casa— no había
nadie para presenciar nuestra llegada. Los
ruidos y olores de mi siglo me inundaron: el
intenso olor de la madera quemándose en
alguna chimenea, el lejano murmullo del
Támesis, el soplo de la brisa entre los árboles,
las llamas de nafta en las carretillas de los
vendedores ambulantes. Todo era delicioso,
familiar. ¡Una bienvenida!
Nebogipfel se puso cuidadosamente en pie.
Había metido los brazos en las mangas de la
chaqueta, y ahora la prenda colgaba sobre él
como si fuese un niño.
—¿Estamos en 1891?
—No —dije.
—¿Qué quiere decir?
—Quiero decir que hemos viajado aún más
atrás en el tiempo. —Miré por la colina hacia
mi casa—. Nebogipfel, en un laboratorio de
ahí arriba, un temerario joven se embarca en
una serie de experimentos que conducirán, al
final, a la creación de la Máquina del
Tiempo...
—Quiere decir...
—Que éste es el año 1873. ¡Y pronto me
encontraré con mi yo más joven!
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