Page 769 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Bretaña; era una vez más como el Paleoceno,
pensé con algo de nostalgia.
Tuve los ojos abiertos en espera de los
Observadores, pero no los vi. Los
Observadores —aquellas mentes inmensas e
inimaginables, producto de los grandes
arrecifes del intelecto que habitan la Historia
óptima— ya habían acabado conmigo, y
tenía mi destino en mis propias manos. Sentí
satisfacción por eso y —con el recuento de
días superando ya los doscientos cincuenta
mil— tiré cuidadosamente de la palanca de
parada.
Di un último vistazo a la Luna mientras ésta
recorría sus fases menguando hasta la
oscuridad. Recordé que me había separado
de Weena en la última excursión al Palacio
de Porcelana Verde, justo antes de lo que los
Elois llamaban las Noches Negras: la
oscuridad durante la Luna nueva, cuando los
Morlocks surgían e imponían su voluntad
sobre los Elois. ¡Qué tonto había sido!,
pensaba ahora, cuán impetuoso e irreflexivo
—qué poco cuidadoso había sido con la po‐
bre Weena— al haber emprendido esa
expedición en un momento tan peligroso.
Bien, pensé, algo siniestro, ahora había
regresado; y estaba decidido a enmendar los
errores de mi pasado, o morir en el intento.
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