Page 771 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 771
perfecta en todos sus detalles, que brillaba
sobre la hierba!
Quité y me guardé las palancas de control, y
bajé. Por el ángulo del Sol, juzgué que debían
de ser las tres de la tarde, y el aire era cálido
y húmedo.
Para tener una mejor visión de todo, caminé
hacia el sudeste durante una media milla,
hacia la cumbre de lo que había sido Rich‐
mond Hill. En mis días la hilera de casas
había estado allí, con esas caras fachadas y
las amplias vistas del río y los campos al este;
ahora, un grupo disperso de árboles había
ocupado la cima de la colina —no había ni
rastro del conjunto y supuse que incluso los
cimientos de las casas debían de haber sido
destruidos por la acción de las raíces de los
árboles—, pero aun así, al igual que en 1891,
el campo se extendía de forma muy atractiva
hacia el sur y el este.
Allí había un banco, del metal amarillo que
había visto antes; estaba corroído por un
óxido rojo, y los brazos tenían forma de
animales de algún mito olvidado. Una ortiga,
con grandes hojas teñidas hermosamente de
marrón, había trepado por el asiento, pero la
aparté —no tenia espinas— y me senté,
porque tenía calor y estaba sudando.
El Sol estaba bajo en el cielo, hacia el oeste, y
su luz se reflejaba en la arquitectura dispersa
771

