Page 770 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Con un bandazo, la máquina salió del
tumulto gris, y la luz del sol me bañó,
pesada, cálida y directa. Los indicadores
cronométricos se detuvieron: era el día
292.495.940, el día exacto, en el año 802.701
d.C., en el que había perdido a Weena.
Me senté en la colina familiar. La luz del sol
era brillante, y tuve que protegerme los ojos.
Como había activado la máquina en el jardín
trasero de la casa en lugar del laboratorio,
me encontraba unas veinte yardas más abajo
del pequeño campo de rododendros que
cuando llegué allí por primera vez. A mi
espalda, un poco más alto en la colina, vi la
forma familiar de la Esfinge Blanca, con su
inescrutable media sonrisa congelada para
siempre. La base de bronce seguía cubierta
de verdín, aunque aquí y allá podía ver las
huellas de mis inútiles intentos de penetrar
en la cámara interior, para recuperar la
Máquina del Tiempo robada: había
aplastado las incrustaciones, y la hierba
estaba rota y cortada por donde los Morlocks
habían arrastrado la máquina hacia el
pedestal.
Comprendí con sorpresa que la máquina
robada seguía todavía allí. Me era extraño
pensar que otra máquina estaba en la
oscuridad de la cámara a pocas yardas de mí,
¡mientras yo estaba sentado en una copia,
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