Page 96 - Hijos del dios binario - David B Gil
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que  ni  siquiera  sabe  qué  se  trae  Rosesthein  entre


           manos. Son como dos niños que juegan a ponerse


           la  zancadilla,  solo  que  son  dos  niños muy  ricos y


           muy  aburridos,  y  pretenden  que  todos  prestemos



           atención a sus peleas.


                  —Señor                Adelbert               —lo           interrumpió                   su


           interlocutor  con  la  mirada  endurecida—,  Ludwig


           Rosesthein  lleva  tres  décadas  maniobrando  para


           controlar empresas estratégicas en los pilares de la


           economía mundial. Ha conseguido evadir las leyes


           antimonopolio a través de la diversificación de su



           grupo, pero estoy convencido de que actualmente


           tiene  suficiente  poder  como  para  desestabilizar


           todo el sistema, si ese fuera su deseo.


                  Daniel  se  reclinó  en  su  asiento  con  gesto


           desconfiado.


                  —¿Qué tiene que ver todo eso conmigo, con lo


           que yo haya estado haciendo para él?


                  —No lo sé, pero existe una relación, y pretendo


           averiguarla.



                  —Muy bien, averígüela. —Daniel apartó la silla


           de la mesa—. Pero hágalo sin mí.


                  —Aún no ha escuchado mi oferta.


                  —No puede ofrecerme nada que me convenza


           de inmiscuirme en su absurda cruzada.


                  —Puedo  ayudarle  a  descubrir  quién  fue  su




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