Page 295 - Hijos del dios binario - David B Gil
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se esconde detrás de esa palabra, puede ser tanto el
nombre de una secta como una operación de
espionaje industrial. Solo sé que un periodista
británico que investigaba a Fenris la mencionó en
un correo electrónico enviado hace una semana.
Ahora está muerto.
—¿Crees que el periodista había dado con algo
y la gente de Rosesthein se vio obligada a borrar el
rastro?
—Es posible. No he podido averiguar qué
información poseía, pero sí sé que, cualquiera que
fuese, se la envió a otra persona horas antes de
morir. Ahora la tiene una tal Alicia Lagos.
—Por eso quieres ir a Madrid.
—Si nos ponemos en el peor de los casos, si
hemos de pensar que ese hombre fue asesinado por
lo que había descubierto, tenemos pocas horas para
seguir el rastro antes de que lo hagan desaparecer.
Ten por seguro que Fenris también irá a por ella.
Clarice meneó la cabeza con expresión
meditabunda.
—Quizás debería ir contigo a Madrid.
—No. Necesito que hables personalmente con
Denga. Si soy yo el que le cuenta todo esto
planteará mil objeciones, y lo que necesito ahora es
actuar con rapidez, sin trabas ni demoras. Cuando
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