Page 298 - Hijos del dios binario - David B Gil
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creer  que  Rosesthein  va  a  por  ti…  Pero  al  mismo


           tiempo  le  mantienes  informado  de  cada  paso  que


           damos. Al final, cuando la partida esté decantada,


           eliges  tu  bando.  —Y  ya  en  un  susurro,  añadió—:



           ¿Crees que eso es algo que Daniel Adelbert podría


           hacer?


                  El  rostro  de  Daniel  se  tornó  inexpresivo.


           Conocía                bien           la        desconfiada                   mentalidad


           conspirativa,  de  una  simetría  fractal  capaz  de


           multiplicarse hasta el infinito. Defenderse de tales


           acusaciones tan solo le haría parecer más culpable,



           así que optó por cambiar las reglas del juego: tomó


           a Clarice por la muñeca y la aproximó un poco más


           a él con gesto firme; al tiempo, le acarició el cuello


           deslizando los dedos bajo su corta melena rubia.


                  —¿Qué  haces?  —preguntó  ella  sorprendida,


           pero no hizo nada por retirarse.


                  Los  dedos  de  Daniel  recorrieron  su  nuca


           suavemente,  apenas  rozando  la  piel,  hasta  que


           encontraron lo que buscaban: una pequeña incisión



           abierta  en  la  raíz  misma  del  cuero  cabelludo,


           asegurada  con  un  anillo  de  metal  injertado  en  la


           carne.  Era  la  vía  para  inyectar  el  cóctel  de


           estimulantes que activaba las nanomáquinas.


                  Ella le apartó la mano con un gesto brusco. En


           su rostro se debatían emociones dispares; se sentía




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