Page 303 - Hijos del dios binario - David B Gil
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instalado que el que controlaba las funciones
básicas del terminal. Entró en la agenda y
comprobó que había un único contacto: Martina
Dunham.
—¿Quién es Martina Dunham?
—Mi contacto con Rosesthein.
—¿Si llamaras ahora atendería tu llamada?
—No. Ya te lo he dicho, debo enviar un
mensaje previo a la cuenta de correo. Es una doble
validación.
Clarice cerró la agenda y abrió la aplicación que
gestionaba el correo. Había una serie de mensajes
cruzados con la misma cuenta, la mayoría solo
contenían un código numérico, probablemente
referencias horarias, pero algunos de los mensajes
entrantes contenían documentos adjuntos con
indicaciones precisas sobre prospecciones. El más
antiguo databa de dos semanas atrás.
Por fin pareció darse por satisfecha. Bloqueó el
dispositivo y extrajo la carcasa para comprobar que
tenía el módulo de comunicación inalámbrica
instalado. A continuación, lo cerró y lo lanzó por la
borda.
Daniel abrió la boca, pero no acertó a decir
nada hasta que, al cabo de un instante, se escuchó
el lejano impacto contra la superficie del mar.
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