Page 61 - Hijos del dios binario - David B Gil
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mejor que le había sucedido, no estaría con ella.


                  Se  puso  de  pie,  aturdida  por  las  lágrimas,  y


           decidió  hacer  algo  útil.  Fue  a  su  despacho  y  se


           sentó  en  el  escritorio,  dispuesta  a  buscar  vuelos



           para  asistir  al  funeral.  La  pantalla  iluminó  la


           estancia con un resplandor blanco y colocó junto a


           ella el móvil. La versión de sobremesa del sistema


           operativo apareció impresa sobre el panel de cristal


           líquido.  «British  Airways»,  dijo  en  voz  alta,  y  la


           página web de la aerolínea se desplegó frente a sus


           ojos.  Flotando  sobre  la  pantalla,  aparecieron  las



           imágenes  de  los  vuelos  más  habituales  desde  su


           ubicación. Madrid‐Londres era el primero de ellos.


           Posó  el  dedo  sobre  el  gráfico  en  relieve  y  se


           desplegó  el  calendario;  iba a  marcar  los  próximos


           días cuando se detuvo en seco.


                  Apartó la web con la mano y pulsó el icono del


           correo electrónico. Lo que buscaba no estaba en la


           bandeja  de  entrada.  Entró  en  la  carpeta


           «Eliminados»  y  comenzó  a  deslizar  los  últimos



           correos  borrados.  Pasó  sobre  todos  los  de


           GhostHost  hasta  llegar  al  correo  basura  enviado


           desde  la  cuenta  william110@netmail.com.  Ciento


           diez, el número de su habitación cuando se alojaba


           en  la  residencia  de  estudiantes  de  la  University


           College. En el mensaje no figuraba asunto.




                                                                                                             61
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