Page 59 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Alicia  entró  en  su  casa,  cerró  la  puerta  y  se


           apoyó  contra  ella,  intentando  dejar  la  terrible


           realidad  fuera.  Pero  fue  en  vano;  si  su  casa  debía


           ser  algún  tipo  de  refugio,  la  angustia  que  la



           perseguía se había refugiado allí con ella, se había


           deslizado al interior antes de que consiguiera cerrar


           la puerta.


                  Corrió  hacia  las  ventanas  y  echó  las  cortinas.


           Así, a oscuras, se encogió sobre el sofá y comenzó a


           llorar, esta vez sin reprimir las lágrimas. Will..., su


           dulce  Will,  su  novio  de  Londres,  la  primera



           persona de la que se había enamorado... Quizás la


           única de la que lo había hecho realmente. ¿Cuántas


           veces  había  pensado  en  él  durante  los  últimos


           años?  ¿Por  qué  no  lo  había  llamado,  por  qué  no


           habían vuelto a verse cuando ella se separó? Al fin


           y al cabo estaban a dos horas de avión. ¿Qué son


           dos malditas horas? Pero en lugar de eso, se había


           conformado  con  leer  sus  artículos  desde  la


           distancia  y  con  algunos  mensajes  al  móvil.  Muy



           poco  para  dos  personas  que  habían  compartido


           tanto.


                  Se le ocurrió que ni siquiera sabía qué aspecto


           tenía en aquel momento, hacía casi siete años desde


           que  se  vieron  por  última  vez,  cuando  él  la


           acompañó  hasta  Heathrow  a  tomar  el  vuelo  que




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