Page 94 - Hijos del dios binario - David B Gil
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—Remover escombros hasta encontrar algo
interesante y luego llevarlo a una casa de subasta
no tiene mucho mérito, ¿no cree? Sin el desafío de
la búsqueda, de derrotar al tiempo y al olvido, este
trabajo no tendría ningún interés.
—Ya veo. —Inamura bebió un trago de coñac—
. ¿Y si le dijera que conozco a Rosesthein mejor que
usted?
—Le creería, no conozco al señor Rosesthein de
nada.
Su interlocutor asintió.
—Me creerá, entonces, si le digo que Ludwig
Rosesthein no tiene espíritu de coleccionista. No
hay nada que le interese del pasado, es más,
considera débiles a los hombres que se entregan a
la nostalgia, que idealizan tiempos que ni siquiera
conocieron.
—Me resulta extraño, dado el empeño que ha
puesto en conseguir determinadas piezas, pero no
veo por qué habría de importarme —respondió
Daniel encogiéndose de hombros.
—Escúcheme bien, Rosesthein nunca hace las
cosas sin motivos, todo responde a una razón, a un
fin último, y usted ha estado siendo un colaborador
imprescindible en la consecución de sus metas.
—Vuelvo a repetirle: no sé por qué habría de
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