Page 193 - SALUD Y JUVENTUD
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Una medicina esencialmente naturista y preventiva como
fue la del Antiguo Egipto, acumuló a lo largo de tantos años
de desarrollo, cientos de recetas ‘mágicas’. A través de ellas se
buscaba ayudar al hombre a no enfermarse, a combatir
algunas dolencias y en especial, a fortalecer las defensas de
su organismo, para enfrentar a los posibles ‘enemigos’ que se
presentaran.

     ‘Las enfermedades, decían los sacerdotes médicos, están
todas dentro del cuerpo. Lo importante es que los ejércitos
que lo defienden, estén bien organizados y tengan fuerza para
enfrentarlas’.

     Todas las recetas y consejos naturistas, estaban unidos
a la influencia de los astros. El cuerpo asimila la energía
que necesita, si la recibe en el momento ‘astralmente’
apropiado.

     Los remedios tenían que ser tomados en una hora
determinada para que fuesen efectivos. El mismo remedio,
tomado fuera de su horario, podía ser neutro o perjudicial.
Interpretaban que las curas del cuerpo y las del alma, deben
ser hechas en horarios diferentes.

     Los Hierofantes enseñaban que hay dos tipos de leyes:
las Divinas y las de la Naturaleza. En las primeras el hombre
debe considerar al otro con humanismo y sensibilidad, ya que
son leyes para el alma. Las de la Naturaleza, tienen a veces la
agresividad de supervivencia, donde el más fuerte se come al
más débil, donde nuestras defensas combaten las bacterias y
los virus que pueden enfermarnos.

     Por eso decían que el cuerpo del hombre, su plano físico
está unido a las leyes de la Naturaleza, mientras que el espíritu
se une a las Divinas.

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