Page 28 - SALUD Y JUVENTUD
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ya que a través de ellas los unían creando una corriente
bioenergética de cura.
La filosofía de las ‘agujas sagradas’ era transmitir a través
de una Dabraká ,(12) la energía que el órgano estaba
necesitando para restablecer el equilibrio básico de su salud.
Con el término que he traducido como ‘agujas sagradas’,
me estoy refiriendo a un instrumento médico que tenía forma
similar a una aguja gruesa, del largo aproximado de un dedo
índice o mayor, que podía ser confeccionado en diferentes
materiales que permitieran una transmisión energética: marfil,
hueso, cobre, oro, piedra, bronce, entre otros. Cada ‘aguja’
representaba un polo, la positiva la mayoría de las veces se
utilizaba en la mano derecha y la negativa en la izquierda.
Para diferenciarlas, una era un poco más larga o más clara
que la otra. Ciertas terapias exigían una tercera ‘aguja’ para
el neutro. Al aplicarlas el sacerdote médico las apoyaba sobre
puntos clave del aura, sin introducirlas en la piel. En ese
momento realizaba una mística concentración y a través de
una Dabraká, transmitía la energía para subsanar los
desequilibrios existentes.
La terapia con las ‘agujas sagradas’ fue utilizada también
por los ‘Médicos del Alma’, ya que su aplicación no estaba
limitada al plano físico.
La teoría de los Hierofantes Médicos, era que cada órgano
está polarizado. Cuando el equilibrio de polos que lo hace
funcionar bien se altera, aparece la enfermedad.
En todos los planos el equilibrio es felicidad. Cuando hay
salud hay felicidad en el cuerpo: el corazón canta, el pulmón
canta, el hígado... todos los órganos o los ‘miembros’ como se
les llamaba, están felices.
El sacerdote hacía los remedios para cada caso, algunos
eran con plantas y también preparaba distintas químicas a
base de ‘naat-ra-on’ ,(13) para aplicar sobre la piel. El Hierofante
Médico probaba primero el remedio en su propio cuerpo. Era
la ley. También había vencido el veneno de la cobra. Había
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