Page 30 - SALUD Y JUVENTUD
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¡Qué hermoso es aprender de aquellos Ancianos
Sacerdotes de la tierra de Mitanni ,(15) tierra de viejas
enseñanzas! Aprender su sabiduría, su magia y su experiencia
de vida.
Esta es otra hermosa historia del Médico del Sello Real
Ka Ptah.
Una mujer se presenta frente a él y le dice:
-Daría todo lo que tengo, Gran Médico, para poder
concebir un hijo. Son varios años que he vivido junto a mi
amado y nunca siento nacer la vida dentro de mí. Tengo
esperanza y fe, pero no hay vida en mi vientre.
El Gran Ka Ptah la abrazó y la bendijo. Le pidió que
viniera a verlo durante sus días de fertilidad.
-Gran Médico, ya no sé cuáles son, he perdido la cuenta...
-Tú lo vas a sentir. Cuando ese momento llegue, ven.
La mujer se quedó sentada en la puerta del Templo,
esperando.
Un día el Hierofante la llamó:
-Ven, hija. ¿Tienes alguna hermana o amiga que te
acompañe?
-No. Vengo desde muy lejos, sola. He dormido en la puerta
del Templo y mis provisiones se me están terminando. Para
mantenerme, estoy comiendo el único alimento que tengo en
mi bolsa: un poco de harina y agua... Si usted no me llamaba,
no sé cómo seguiría resistiendo.
-Hoy es el día, hija mía. Entra en aquel cuarto y quítate la
ropa. Vas a encontrar una vasija llena de agua con agradable
aroma. Viértela sobre tu cuerpo mientras repites las palabras
ZUA-ANE. Recuerda hija: no utilices toda el agua. Guarda
un poco de ella y llévala a tu tierra para rociar tu lecho. Y
espera... tu hijo llegará.
Esa mujer hizo todo lo que el Gran Médico Ka Ptah le
aconsejó. Marchó feliz hacia su hogar, llevando el agua que
había atesorado.
El viaje fue muy largo. La mujer llegó sin fuerzas,
hambrienta y con los pies deshechos. Pero estaba feliz, porque
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