Page 880 - LIBRO DE ACTAS-II-JORINVEDUC-2016
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Identificar las características de la investigación científica, su ordenamiento, sus fines, sus modos y
formas de realización; sus producciones, así como la definición del objeto de investigación, las
características del proceso de investigación, sus sujetos y sus contextos.
Discernir sobre la pertinencia de distintos enfoques, estrategias y técnicas de investigación en
función de la naturaleza del objeto de estudio.
Diseñar un proyecto de investigación considerando sus distintos componentes: el planteamiento y
la justificación del tema a indagar, definición del objeto de análisis, objetivos de la investigación y la
hipótesis de trabajo; el enfoque conceptual/marco teórico, búsqueda de material bibliográfico y
antecedentes de investigación, definición de conceptos clave; la elección y desarrollo de la estrategia
metodológica, la delimitación del campo de estudio, técnicas de recopilación, sistematización y
análisis de información; la puesta a prueba de los instrumentos de indagación; elaboración de
informe sobre el proceso de elaboración del diseño y sus resultados.(Uralde y otros, 2013)
El rol del investigador, pues, en la cursada de estas materias, posibilita la génesis de la tarea, y en su
misma concepción se apunta a plantear el enfoque propuesto: la investigación concebida como un
encuentro cooperativo entre investigador e investigado, quienes sustentan valores, conocimientos,
sensaciones, hablan, piensan, otorgan significados y tienen su propia construcción de mundo (Palermo,
2003); y para ese abordaje se prepara a los alumnos.
Así es que coincidimos en el siguiente punto de partida que concibe nuestra práctica docente:
entendemos que a investigar se aprende investigando, y su consecuencia natural es que no se puede
preparar a los grupos de alumnos para aplicar ciegamente técnicas, seguir pasos automáticamente ni
realizar generalizaciones cual verdades inapelables, sino que con ellos se transita el recorrido de
reconocerse como sujeto en el campo de la investigación que se pone en contacto con otros sujetos, y que
desde esa heterogeneidad, y con un marco epistemológico, teorías y métodos desde los que intenta
conocer, produce conocimiento. (Vasilachis, 1999)
Las problemáticas de la enseñanza de la investigación en la Educación Superior
Podemos señalar que, desde nuestro punto de vista, para ser coherentes con el lema de Aprender
a investigar, haciendo investigación (Aprender a Hacer y, por ende, se Aprende a Ser en la acción misma)
es necesario que nosotros como docentes de estas materias realicemos investigación de campo, extra
muros de nuestras universidades. Esta postura presenta sus implicaciones en términos de docencia
porque tiene sus repercusiones directas en la formación, o quizás, deformación que causamos en los
estudiantes al perpetuar modelos de enseñanza-aprendizaje que se vienen arrastrando desde la
educación primaria, nos referimos a la repetición de modelos, de protocolos, de cánones que lejos de
acercarnos al aprendizaje de la investigación, nos alejan y separan más del oficio de la investigación en
acción.
Este es quizás uno de los obstáculos más difíciles de remover pues implica una autocrítica muy
fuerte, pues en muchos casos, se trata de profesores con más de quince años de servicio docente que ni
siquiera se atreven a atisbar en esta reflexión y mucho menos están dispuestos a mover y cambiar
prácticas y saberes que les brindan confianza, certeza, un lugar de seguridad dentro de la conformación
de su identidad como docentes.
Este es un planteamiento de fondo que conlleva a la pregunta, primero de cómo nos formaron
como estudiantes y docentes, pues seguimos reproduciendo modelos tradicionales de enseñanza, y luego
surge la inquietud de qué entendemos por ser profesor, pues el modelo de aprender haciendo, que tiene
su estratigrafía ontológica y axiológica sobre el profesor como entidad monolítica que no cambia, o como
un docente activo cuyo aprendizaje no concluye al estar parado frente a grupo. Por el contrario, podemos
afirmar que el ser profesor implica un aprendizaje continuo que se da en el ámbito de lo que se conoce
como informalidad, pues es ahí donde nuestra experiencia cotidiana genera un sinfín de saberes que, a
su vez, seguimos desplegando en nuestras prácticas docentes.
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