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Por otra parte, el hacer investigación y mantenerse activo en cada uno de los procesos y las fases
            que constituyen todo el proceso, es seguir aprendiendo: cada investigación impone sus retos, plantea
            dudas e inquietudes nuevas y cambiantes. Cada investigación es única e irrepetible, por tanto, nunca será
            igual a otra; ello implica nuevos retos y nuevas formas se afrontar, abordar y resolver cada uno de esos
            desafíos. Es así, que quien no hace investigación se deslinda del compromiso ético del docente entendido
            aquí  como  un  aprendiz  más,  cuyo  proceso  está  cifrado  ad  infinitum;  toda  vez,  que  la  realidad,  los
            fenómenos, los estudiantes, las preguntas y las reflexiones se encuentran en transformación y cambio
            constantes.
               Considerando las posturas anteriores, identificamos distintas problemáticas que limitan la formación
            de esos investigadores en ciernes, a saber:

                Necesidad de que la materia esté presente en un estadio medio o avanzado de la carrera para que
                 puedan reconocer problemáticas de la educación
                La descontextualización de la enseñanza de los procesos metodológicos, de la resolución real de
                 situaciones de investigación. (Lave, 1991; Chaiklin y Lave, 2001)
                La tendencia a dar recetas o pasos para que el estudiante produzca sus productos, antes que el
                 generar experiencias reales en torno a la comprensión de sus contextos (Cubero, 2005) a través de
                 la formulación de preguntas de investigación y su posterior desarrollo en investigaciones.
                El no saber construir preguntas de investigación por asumir como real discursos oficiales o del
                 sentido común que tienden a invisibilizar o naturalizar los fenómenos sociales.
                El que los docentes que imparten investigación no se actualizan en las discusiones y debates en
                 torno a la epistemología y los métodos de investigación, y peor aún, no ellos no hacen investigación.
                Excesivo abordaje teórico en comparación con la praxis situada.

               El reconocimiento y las reflexiones surgidas de cada uno de estos señalamientos, nos conjugó a pensar
            en  la  forma  en  cómo  preparábamos  a  nuestros  alumnos,  futuros  investigadores,  y  cómo  en  este
            intercambio  entre  experiencias  podríamos  generar  nuevas  propuestas  superadoras.  Entre  esas
            reflexiones surge la necesidad de sistematizar este ejercicio de introspección y reflexión multi-situada,
            bajo la idea de conformar una Red desde donde puedan abordarse los diferentes cuestionamientos que
            nos hacíamos y reflexionar acerca de los enfoques sobre la formación de investigadores desde cada una
            de nuestras universidades.  Para ello nos centramos en las propuestas de trabajos de investigación,
            tesinas, trabajos finales de carrera, etc., que desde ellas se proponen.

            La aproximación fenomenológica y las experiencias y saberes docentes pedagógicos
                   Durante  las  sesiones  quincenales  de  trabajo,  nos  percatamos  que  las  temáticas  que
            recurrentemente aparecían en la mesa de discusión se circunscribían a dimensiones muy inmediatas y
            pragmáticas de nuestra vida cotidiana como docentes. Además, otro de los aspectos que consideramos
            centrales para la inclinación por una metodología afín a nuestras inquietudes, fue que estás temáticas
            siempre cobraban la forma de relatos experienciales y de vivencias muy particulares y únicas, cuyo
            sentido estaba anclado en el ámbito de la vida cotidiana dentro de cada una de nuestras universidades
            de adscripción.
                   Es así, como después de pensar en varias posibilidades metodológicas, nos inclinamos por un
            marco  de  referencia  que  resaltara  e  hiciese  especial  hincapié  en  el  papel  de  las  vivencias  y  las
            experiencias  pedagógicas  de  los  docentes.  La  fenomenología  resultó  ser  la  que  más  respuestas  nos
            brindó para poder comprender estas manifestaciones tan inmediatas y contingentes en una dimensión
            un poco más profunda como los son los ámbitos de sentido, ambas categorías desarrolladas por Alfred
            Schütz.
                   De esa forma, las experiencias, vivencias y saberes provenientes de la práctica docente de los
            profesores universitarios, se convierten en elementos ordenadores de la propia experiencia; en tanto

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