Page 153 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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El altavoz del casco emitió un zumbido y se quedó

              mudo.  Horza  lanzó  una  maldición,  se  detuvo  y  se

              agachó. Manipuló los controles del comunicador en un


              intento de conseguir que el altavoz volviera a cobrar

              vida.  Los  guantes  le  quedaban  tan  grandes  que

              estorbaban sus movimientos. El altavoz siguió mudo.


              Horza  lanzó  otra  maldición,  se  puso  en  pie  y  siguió

              avanzando por entre la maleza y la hierba—junco hacia


              el muro del templo.


                     —¡...  proyectiles  dentro!  —gritó  de  repente  una

              voz—. Esto es..., ¡...mente sencillo!


                     No  pudo  identificar  la  voz,  y  el  comunicador


              volvió a dejar de funcionar una fracción de segundo

              después.


                     Llegó  a  la  base  del  muro;  emergía  de  entre  la

              maleza  en  un  ángulo  de  cuarenta  grados  y  estaba


              cubierto  de  musgo.  Dos  miembros  de  la  Compañía

              estaban trepando por él a cierta distancia de Horza. Se


              encontraban  a  unos  siete  metros  de  altura,  y  ya  casi

              habían llegado al final del muro. Horza vio una silueta

              que  hacía  eses  por  el  aire  y  desaparecía  detrás  del


              parapeto. Empezó a trepar. Aquel traje enorme hacía

              que la ascensión resultara más difícil de lo que habría


              debido  ser,  pero  logró  llegar  al  final  del  muro  sin

              caerse y saltó del parapeto a una explanada bastante

              ancha  que  corría  a  lo  largo  del  edificio.  Un  muro



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