Page 438 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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el respaldo de su asiento. Horza sabía lo que estaba
sintiendo: quería morirse. Una lenta ondulación de
agonía resignada y casi agradecida atravesó a Kraiklyn
desde atrás cuando su primera Vida murió, y Horza
también pudo sentirla. Tanto sus rasgos como los de
Kraiklyn se retorcieron en una mueca.
Horza desconectó el monitor y echó una mirada a su
terminal. Había pasado menos de una hora desde que
logró burlar la vigilancia de los guardias situados ante
las puertas exteriores. Tenía algo de comida sobre una
mesita junto a su diván, pero se puso en pie y subió por
la terraza yendo hacia el paseo más cercano donde le
esperaban los bares y puestos de comida.
Los guardias de seguridad estaban comprobando
los pases. Horza les vio ir de una persona a otra por la
terraza. Mantuvo la vista hacia el frente, pero sus ojos se
fueron desplazando de un lado para otro observando
los movimientos de los guardias. Una guardia de
seguridad estaba casi directamente en su camino,
inclinándose para pedirle su pase a una hembra de
apariencia bastante avejentada tumbada sobre una cama
de aire que emitía vapores perfumados alrededor de la
delgada desnudez de sus piernas. La mujer estaba
observando el juego con una gran sonrisa en los labios,
y tardó un poco en captar la presencia de la guardia.
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