Page 624 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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                                            El Mundo de Schar





                     Imaginad un inmenso océano visto desde una gran


              altura. Se extiende desde la curva en que termina cada

              ángulo  del  horizonte  con  el  sol  ardiendo  sobre  un

              billón de olitas minúsculas. Ahora imaginad una capa


              de  nubes  sobre  el  océano,  un  cascarón  de  terciopelo

              negro  suspendido  muy  por  encima  del  agua  que


              también se extiende hasta el horizonte, pero conservad

              la  luz  que  hace  cabrillear  el  océano  aunque  no  haya

              ningún  sol  que  pueda  emitirla.  Añadidle  muchas


              lucecitas esparcidas sobre la base de esa lámina de tinta

              como si fueran ojillos relucientes solos, en parejas o en

              grupos más numerosos, cada lucecita o grupo de ellas


              muy, muy alejadas de los otros puntos brillantes.


                     Eso  es  lo  que  se  puede  ver  desde  una  nave  que

              recorre el hiperespacio mientras vuela como un insecto


              microscópico,  libre  para  moverse  a  su  antojo  entre  la

              rejilla de energía y el espacio real.


                     Las  lucecitas  brillantes  que  hay  en  la  superficie


              inferior de la nube son estrellas; las olas del mar son las

              irregularidades de la Rejilla que es utilizada como plano

              de tracción por los motores de campo de una nave que


              viaja  a  través  del  hiperespacio,  y  ese  centelleo  es  su

              fuente de energía. La Rejilla y la llanura del espacio real


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